Trata de identificar
las estrategias que a su vez utilizarán las personas encargadas del diseño de
políticas, las personas a cargo de la gestión educativa, el profesorado, el
alumnado y las familias, y que contribuyan a elaborar nuevas políticas que
permitan mejorar el funcionamiento de los centros educativos. INCLUD-ED se
centra en el estudio de las interacciones entre los sistemas educativos, los
agentes y las políticas educativas. Las conclusiones del proyecto fueron
presentadas en Bruselas, ante el Parlamento Europeo el pasado 6 de diciembre de
2011 (CREA, 2011).
APORTES CULTURALES DEL DOCENTE.
Los seres humanos somos ante todo herederos de una cultura,
que nos permite comprender nuestro pasado, resinificar nuestro presente y
proyectar cambios y transformaciones. Herederos sin mandato explícito, pero
herederos al fin […] Esta herencia nos sumerge en un sistema de creencias que
subyacen en las bases de nuestra acción y que muchas veces se nos dificulta
explicar.
Los profesores no se limitan a impartir el currículo, sino
que también lo interpretan. Técnicamente, la Cultura Docente comprende: “creencias,
valores, hábitos y formas de hacer las cosas asumidas por las comunidades de
docentes que tienen que afrontar exigencias y limitaciones.
El aporte cultural del profesional requiere reflexionar
previamente sobre el trasfondo social de la escuela, es decir, visualizar a
ésta como un núcleo de relaciones sociales muy diversas, en cuyo interior se
van creando, al paso del tiempo.
Un aporte principal es la cultura de la escuela que está
llena de simbolismos y códigos y constituye un micro universo social; en éste
se ven reflejados los rasgos esenciales de la comunidad donde la institución se
asienta y toda la herencia cultural del entorno, incluso las creencias, los
usos, las costumbres y las pre concepciones que se tienen en torno a los roles
que corresponden a cada quien dentro de la organización.
Aportes culturales del docente
EL DOCENTE: MEDIADOR ENTRE LA CULTURA Y EL ESTUDIANTE.
Uno de los importantes roles que desempeña el docente es el
de servir de mediador entre la cultura y el estudiante y no sólo, como se creyó
tradicionalmente, transmitir los conocimientos propios de la asignatura que
orienta
Existen muchas formas de acceder a los productos de la
cultura, especialmente desde la invención de los medios masivos e inmediatos de
comunicación. Esto implica que cualquier persona está en la posibilidad de
tener acceso a la información, con lo que podríamos pensar que el papel del
docente como transmisor de conocimientos ya no tiene la importancia que tuvo en
el pasado.
No obstante, a pesar de los avances tecnológicos aplicados a
la educación, el docente sigue siendo fundamental en la construcción de conocimientos
ya que ninguna tecnología podrá sustituir jamás el componente afectivo del acto
pedagógico.
Efectivamente, en el acto pedagógico hay una continua
interacción entre los estudiantes y de estos con el docente, creando unos
valores que difícilmente se darían sin la actividad orientadora del maestro.
Es, precisamente, el docente quien anima a sus estudiantes
para que alcancen las metas propuestas, para que descubran y exploten sus
capacidades, para que generen hábitos y conductas deseables, para que produzcan
en el campo académico y axiológico, para que se conviertan en constructores de
su proyecto de vida y para que adquieran, gradualmente, un mayor nivel de
responsabilidad y de autonomía.
De otra parte, es bueno anotar que allí no termina la actividad
del docente. Por el contrario, podríamos afirmar que esta es secundaria ya que
lo primordial es servir de mediador entre la cultura y sus estudiantes.
Es decir, que el docente acerque a sus estudiantes a los
productos de la ciencia, del arte, de la tecnología y que, a más de eso, lo
incentive a adentrarse en ellos, a que descubra que todo conocimiento, todo
producto es el resultado de un proceso social histórico y no el resultado
espontáneo de la actividad aislada de un genio.
El docente, mediante su actividad racional, debe propiciar
en sus estudiantes el interés por conocer que él no es un ser aislado, asocial
y a histórico sino que debe saberse como el producto de un continuo proceso de
socialización, entendido este como "el juego recíproco entre sujetos y
entre ellos y la cultura; siendo allí en este juego recíproco en el que se hace
real el dominio o la emancipación del sujeto humano y de los grupos humanos.
Emancipación que no se recibe como un don sino que la logra
cada persona mediante su actividad individual con las herramientas que se le
han proporcionado porque como lo afirma el adagio popular "se puede llevar
el caballo hasta el abrevadero, pero no se le puede obligar a beber-.
Ahora bien, para que el docente pueda cumplir con su función
mediadora debe tener presentes algunas características como son su nivel
cultural, el que debe ser constantemente actualizado; el conocimiento amplio de
lo que enseña; estar actualizado en las últimas teorías y avances de su
asignatura y conocer, además, lo concerniente a otras áreas del saber para que
pueda relacionarlos con la suya; propiciar actitudes de respeto, colaboración,
integración, tolerancia, cooperación y ayuda mutua; generar que el espacio y
tiempo pedagógico se conviertan en un momento de gran interactividad entre sus
estudiantes y de estos con él para que, finalmente, logre el propósito
fundamental de propiciar en los estudiantes, en un contexto social histórico,
el aprendizaje. Si es posible lograr esto podemos afirmar que el docente ha cumplido
su función fundamental: servir de mediador entre la cultura y el estudiante.